Las calefacciones y las calderas son los métodos más comunes de calentar un hogar en los Estados Unidos. La calefacción calienta el aire, que viaja a través de ductos. La caldera produce agua caliente o vapor, que viaja a través de tubos o radiadores. Si usted está considerando cualquiera de estos métodos de calentamiento, puede comparar sus niveles de eficiencia revisando su calificación de  Eficiencia de utilización de combustible anual (AFUE). Pero antes de que usted haga una elección, debería considerar todas sus otras opciones de calentamiento.

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1. Si usa un HVAC, manténgalo afinado

Las calefacciones pueden ser parte de una unidad central de calefacción, ventilación y aire acondicionado llamada sistema HVAC. La razón por la que los sistemas HVAC son tan populares es porque ofrecen una opción de calentar toda la casa que puede ser controlada y monitoreada desde uno o más termostatos ubicados por toda la casa. Una de las mayores desventajas de este método es que si el termostato no está debidamente puesto o el equipo no es mantenido adecuadamente, puede causar una pérdida significativa de energía. Aprenda más sobre Consejos para el mantenimiento del HVAC.


2. Considere madera como una opción de energía renovable

Hace más de un siglo, prácticamente todos usaban madera para calentar sus hogares. Hace aproximadamente medio siglo, casi nadie estaba usando madera. En la actualidad, los aparatos para quemar madera novedosamente diseñados han comenzado a ganar popularidad de nuevo entre las personas que están interesadas en recursos de energía renovable. Si usted elige esta opción, asegúrese de recibir el tamaño adecuado de aparato. Si es demasiado grande, usted gastará combustible y creará contaminación del aire. Si es demasiado pequeño, usted estará incómodo.


3. Considere gránulos como una opción de energía de biomasa

Los aparatos que queman gránulos son muy similares a sus primos que queman madera en que están novedosamente diseñados para calentar más eficientemente y para quemar más limpiamente. Los gránulos convencionales están hechos de aserrín compactado, pedacitos de madera, desperdicios de papel, desperdicios de cosechas, y similares. Sin embargo, algunos aparatos que queman gránulos son capaces de quemar combustibles de la biomasa, tales como cáscaras de nueces, cebada, pulpa de remolacha, girasoles, semillas de cerezas y frijoles de soya.


4. Considere el calor radiante como una opción no alergénica

Si usted sufre de alergias severas, quizá quisiera considerar el calor radiante. Estos sistemas distribuyen el calor directamente a los pesos, paredes o techos de su hogar y entonces irradian el calor hacia fuera para calentar las habitaciones. Ya que no hay aire caliente que es soplado dentro de su casa, reduce la contaminación de aire. Y ya que no se usan ductos, mucha de la pérdida de calor durante la distribución es minimizada. Hay muchas variables involucradas con el calor radiante, así que asegúrese de hacer su tarea antes de decidir.


5. Considere el calor solar como un suplemento

Aunque el calor solar es una gran opción de energía renovable, no ha avanzado hasta el punto donde puede proporcionar una solución completa de calefacción. De hecho, el Departamento de Energía aconseja que el calor solar es lo mejor cuando sólo se requiere para proporcionar del 40% al 80% de sus necesidades de calor. Por eso muchas personas eligen usar un sistema híbrido de electricidad que combina lo mejor de energía solar y de viento.